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Will Smith: Un ejemplo de Talento (y mucho más)

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Cloud Computing, el volumen de información y el ahorro de energía

En el punto tecnológico en el que nos encontramos, nuestras necesidades de infraestructura se multiplica por dos cada muy poco tiempo. Acostumbrados a generar información de forma mucho más lenta (duplicación de la información cada 100 años en el siglo XIX, cada 2 años en el momento actual y se espera que cada 3 días para 2020- aunque algunos autores ya adelantan esa fecha para 2015), toda esta información necesita almacenarse para poder ser utilizada por todos aquellos que la necesiten. Tres mil millones de personas estarán usando Internet en 2025, por ello el uso de sistemas y software on line servirán para facilitar el volumen de información que generarán todos los individuos colaborando, conectados e intercambiando información y vivencias.

Unidades básicas de información (en bytes)

Prefijos del Sistema Internacional

Prefijo binario

Múltiplo – (Símbolo)

Estándar SI

Binario

Múltiplo – (Símbolo)

Valor

kilobyte (kB)

103

210

kibibyte (KiB)

210

megabyte (MB)

106

220

mebibyte (MiB)

220

gigabyte (GB)

109

230

gibibyte (GiB)

230

terabyte (TB)

1012

240

tebibyte (TiB)

240

petabyte (PB)

1015

250

pebibyte (PiB)

250

exabyte (EB)

1018

260

exbibyte (EiB)

260

zettabyte (ZB)

1021

270

zebibyte (ZiB)

270

yottabyte (YB)

1024

280

yobibyte (YiB)

280

Véase tambien: Nibble · Byte · Octal

La capacidad de las máquinas para gestionar todos estos teras, petas, exas, zettas, yottas bytes de información supone la necesidad de suficientes dispositivos no sólo para procesarlos, sino para almacenarlos. Es aquí dónde la virtualización (concepto que no es nada nuevo) alcanza una dimensión nueva y coherente. Necesitamos gestionar toda esta información, pero no comprometiendo la cantidad y calidad de energía necesaria para ello.

Es por esto que el Cloud Computing (La Nube) presenta como uno de sus muchas ventajas el tema importante de ahorro de costes, en función del ahorro de necesidades de espacio y energía de los nuevos CPD’s . Pero esto ¿es real? Después de todo,  en la medida que aumenta nuestros bytes de información, por mucha virtualización que pongamos en marcha, necesitaremos cada vez más hardware sobre el que hacer correr las máquinas virtuales y el crecimiento de estas necesidades hace exponencial nuestras necesidades de energía para mantener correctamente funcionando dichas máquinas.

La Campana de Gauss

Debemos esperar que la situación estadística se cumpla también aquí. La campana de Gauss nos explica que llegado a un punto de clímax (el Teorema del Límite Central), los valores estadísticos disminuyen.

En esta situación podríamos esperar que el volumen de información alcanzase su límite central para luego ir disminuyendo. Pero necesitamos tener suficiente infraestructura (incluida la virtual) para sostener el volumen de información que – ya – estamos generando. Aunque debemos también tener en cuenta el factor humano: ¿Cuánta información somos capaces de procesar? ¿hasta qué punto las redes sociales, nuestro principal elemento de necesidad de trabajo en la nube, puede alcanzar ese límite y hacernos volver a valores antelímite, mucho más pronto de lo esperado?

Creo que lo que está pasando ya es que, luego de un punto inicial de inmersión en la Nube y en las redes sociales, al cabo de un tiempo el individuo alcanza un clímax de uso de los softwares en linea (tanto de colaboración, como ERP’s, CRM’s, Redes Sociales, en fin todo el SaaS que se nos pueda ocurrir) y consigue un punto de equilibrio que, no necesariamente está en el límite central.

La racionalización de la Nube debe, pues, empezar en IaaS. Con CPD’s que tengan un crecimiento con una escalabilidad proporcionada a las necesidades de los individuos que los usan, con valores de ahorro energético presentes en su diseño y estructura.

El diseño de las nuevas granjas de servidores basadas en IaaS, PaaS y SaaS deben ser proyectadas desde la racionalidad energética, tanto en lo referente al espacio utilizado, como a los valores energéticos de climatización, cableado, etc.

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Habilidades Directivas

La presentación de Habilidades Directivas que corresponde a la conferencia de Lola Montalbán, Senior Consultant de aCITecnolog

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Eficiencia energética: un reto tecnológico

En una de las pocas cosas en la que la mayoría nos mostramos de acuerdo es en la necesidad de girar hacia un modelo de optimización energética, ante el deterioro de nuestro planeta por intervención directa del hombre. Muchos de nuestros ríos y lagos, bosques y sabanas, han sufrido durante años la alteración, debida directamente a la explotación extensiva de recursos, por un lado y el tratamiento (o no tratamiento) de los desechos  generados por nuestras sociedades. Estos desechos son el resultado directo de una sociedad consumista que genera enormes cantidades diarias de basura de todo tipo y origen. A éstos hay que añadir los desechos industriales y el deterioro producido por la alteración del ecosistemas a lo largo y ancho de nuestro planeta.

Los productos tecnológicos se encuentran a la cabeza de nuestro ranking de desechos. Es pública y notoria la cantidad y rapidez con que los fabricantes de gadgets , ordenadores y periféricos nos han inundado. En 1999 un ordenador comprado en enero, era obsoleto en mayo. También es verdad que el ritmo se ha ralentizado en cuanto a ordenadores personales se refiere, pero no así en cuanto a dispositivos de movilidad o colaboración: tablets, teléfonos, PDA’s. Por ello podemos decir que la tecnología, con su expresión física (hardware) inundándolo todo se ha convertido en el máximo exponente  de desechos contaminantes del planeta. Mucho más que la maquinaria industrial o manufacturas de cualquier otro tipo.

Sin embargo las llamadas de atención han contribuido a que los mimos innovadores que han producido este caos, estén invirtiendo en este momento importantes cantidades en convertirse en empresas “green”: empresas sostenibles, que procuran no contribuir al deterioro del planeta y además conseguir productos compatibles con un mundo más equilibrado y sostenible.

¿Marketing? ¿Responsabilidad social corporativa de boca pequeña? Puede ser, pero la realidad es que aunque algunos comenzaron el discurso del ahorro energético como parte de sus estrategias de ventas (ya saben, hay que marcar la diferencia con respecto a los competidores para justificar un precio más caro o un nuevo modelo), al final se está convirtiendo en una apuesta más o menos seguida por los grandes, principalmente porque los clientes así lo están demandando.

El reto de investigación para los próximos años es conseguir que todo los desarrollos de software que se están poniendo a disposición de los usuarios (cloud, servicios, colaboración, movilidad) no se colapse debido a un principio básico: por mucha nube a la que nos subamos y mucha virtualización que utilicemos, ese software debe correr sobre máquinas físicas (con virtualización algunas menos, pero alguna tiene que haber) y esas máquinas necesitan energía y generan desechos.

El gran reto tecnológico es pues continuar con nuestra evolución tecnología sin por ello comprometer nuestros recursos naturales, nuestro planeta y, en definitiva, nuestra vida. Puede parecer exagerado este planteamiento pero, a la velocidad claramente exponencial, a la que se está accediendo a internet y el cautivismo que ello nos está generando en cuanto a sitio de información, de compras, de intercambio, de socialización, vamos a necesitar muchos servidores (físicos y virtuales) para dar servicio (valga la redundancia)  a toda una red de más de 2.000.000.000 de usuarios (contabilizados a fecha 31 de marzo 2011- según IWS  http://www.internetworldstats.com/stats.htm). Y todas esas máquinas necesitarán energía para funcionar y tener la climatización adecuada para no fundirse. 

Ya hay sistemas en marcha que permiten ahorros energéticos importantes, pero aún falta mucho camino por recorrer. La cuestión no es, ni va a ser,  cuando tocaremos techo en tecnología. La cuestión es, y será,  cómo podremos continuar creciendo tecnológicamente hablando, consiguiendo dispositivos que nos conecten más rápido y más fácilmente, con importantes ahorros de costes y con un gasto energético mínimo (o por lo menos asumible).

Estaremos observando…

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Tecnología para un mundo mejor

Lo importante no es cómo son las cosas, si no lo que hacemos con ellas. En el caso de la tecnología este hecho alcanza cotas insuperables. Podemos volver la vista hacia cualquier campo y en él siempre estará presente. Ya sea la medicina, arquitectura, música, cine, enseñanza, comunicación, las relaciones personales  o lo que se nos ocurra… en todos ellos la tecnología ha sido y es el motor de su evolución y cambio. Y eso supone la evolución de la humanidad.

Es cierto que en muchos casos la tecnología ha ayudado a mostrar nuestro lado más oscuro, pero también ha contribuido a mejorar nuestras condiciones de vida y a avanzar en el conocimiento de nosotros mismos y  de nuestro entorno.

Mucho queda por hacer, pero debemos continuamente preguntarnos si el uso que hacemos de la tecnología está siempre acompañado de la misión que hace grande cualquier obra humana. La  misión de ayudar a mejorar, de contribuir con la evolución en positivo de nuestros pueblos y naciones.

Esa debe ser el principal objetivo de la tecnología: ¡contribuir a que el mundo sea un lugar mejor para vivir! Toda una responsabilidad para todos aquellos que dedicamos nuestra vida, con pasión y emoción, a contribuir al conocimiento y expansión de la tecnología.

¡Bienvenidos a este blog!

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